Si se toma un descanso, lo mejor es ir al cine. Estuve viendo Max Payne, protagonizada por Mark Wahlberg. La película no me decepcionó, aunque tampoco me sorprendió. Es una película de videojuego con los ingredientes que caracterizan al género recién nacido. Malos actores por doquier -eso sí me sorprendió-, un Mark Wahlberg que después de The Happening pasa a interpretar otro papel subestimado, aunque ajustado a lo esperado y con un parecido al personaje del videojuego que, considero, fue lo mejor de la elección de este actor.
Faltó la escena del “vuelo” de Max Payne con la cámara lenta mostrando las balas saliendo de sus pistolas y el cuerpo acostado en el aire mientras acribilla a sus enemigos. Extrañé la falta de esa escena. Creí que la iba a ver en cualquier momento y nunca llegó. Lo más cercano fue un minuto de intercambio de balas que creo se supone es la gran escena de violencia de la película -además de las explosiones, claro está-.
Otra escena a destacar, aunque corta, fue una en la que Wahlberg corre con la escopeta en mano calcando los movimientos de su homónimo pixeleado. ¡Impresionante! Demasiado el parecido. Repito, su elección fue la mejor. Es un buen actor.
Los efectos especiales no defraudaron y la historia estuvo bastante bien tratada. Pero los malos actores quizás desecharon los esfuerzos.
Una película entretenida.
